domingo, 20 de junio de 2010

Creete el Cuento

Dios regala visión a cada uno de sus hijos, pero uno es quien decide si tomarla o no.
Cuando Dios nos da un trabajo a cumplir, El nos da la visión para convertirlo en un éxito real en las manos de El, pero muchas veces limitamos esa visión, y el trabajo que debió ser exitoso no llega a nada.

Debemos estar conscientes que cuando no realizamos lo que Dios nos manda ha hacer El utiliza personas que quizás no tienen las mismas habilidades y aun ni siquiera cumplen las características necesarias para el trabajo como lo hacías tú, pero sí un corazón dispuesto y humilde con su visión en el éxito, que saben Dios les dará. Lo que los convierte en triunfadores, y terminan recibiendo las riquezas del reino que estaban destinadas para ti, pero que no te atreviste a tomar, por no confiar en las capacidades que Dios te dio.
Necesitamos ver lo que Dios ve

Donde no hay visión, el pueblo se extravía;
¡Dichosos los que son obedientes a la ley!
Proverbios 29:18 NVI

sábado, 19 de junio de 2010

Mi Campeón Mundial

Al igual que al formar un equipo de fútbol se necesitan personas (jugadores) con técnicas y habilidades que se puedan complementar de la mejor forma dentro del campo de juego, ocupando cada uno de ellos una posición especifica. Dios nos eligió y nos escogió sabiendo cada uno de nuestros dones y talentos. El fue quien nos creo con esos dones y talentos (Efesios 4:11) para que nos podamos distribuir en el campo de la mejor forma (Efesios 4:12).

Ya que todos tenemos distintos dones al ocuparlos en unidad en cada actividad que realizamos logramos un equipo perfecto (Efesios 4:13) donde el entrenador y tecnico o sea el que mueve las piezas es Dios. Y así como cada entrenador prepara a sus jugadores ya sea en la semana o en la pretemporada Dios desea que nos preparemos con oracion y la palabra, y entremos en esas pretemporadas espirituales como lo son los retiros, los tiempos de ayuno y de escuchar la voz de Dios que nos van fortaleciendo (Efesios 4:14-16).

Dios nos escogió y nos llamo a formar parte de su equipo (1 Pedro 2:9-10), pero somos nosotros los que escogemos si prepararnos o no, para estar dentro de la nomina titular o si solamente preferimos irnos a sentar a la banca a mirar lo que sucede dentro del campo. Muchas veces es tan poca nuestra relación con el entrenador y tan nula nuestra preparación que a pesar de ser pueblo escogido no alcanzamos ni siquiera a estar entre los seleccionados para llevar a cabo el trabajo. Solo vamos a alentar al estadio espiritual y otras con dificultad alentamos desde nuestros hogares (Mateo 22:14). Dios quiere una participacion activa en el trabajo, que logremos unir cada uno de los distintos talentos y dones y nos unamos a trabajar mezclando cada uno de ellos de la forma correcta.

Nuestro entrenador (Dios) nos guiara y ayudara a mover cada una de las piezas en su tiempo, para lograr un partido espiritual perfecto donde podamos salir vencedores por medio de aquel que nos amo (Romanos 8:37) y que nos sigue amando por la eternidad.
Cuando Dios escogió su equipo, lo escogió para ganar, jamas para perder. Declarate vencedor en las manos de Dios

De este modo, los servidores de Dios estarán completamente entrenados y preparados para hacer el bien.
2 Timoteo 3:17

viernes, 18 de junio de 2010

¿Estas poniendo de tu parte?

Dios esta llamando a los jóvenes a ir donde otras generaciones no lo han hecho. ¿Estamos nosotros dispuestos a cumplir nuestra parte?
Los jóvenes de esta generación han asumido un compromiso con Dios que va más allá de las palabras, sino que lo han convertido en algo real, algo palpable en sus vidas. Se han dispuesto a realizar lo que Dios ha puesto en sus corazones con temor, pero con valentía, con sufrimientos, pero con alegría, esa alegría de saber estar haciendo lo correcto ante Dios.

Muchos se han desafiado a servirle aun sin saber muy bien como hacerlo… ¿estamos cumpliendo nosotros con poner a la disposición de los jóvenes nuestro aprendizaje y conocimiento?. Ellos cuentan con la alegría, la fuerza, y la motivación, pero a la vez necesitan ser guiados al conocimiento de la palabra, necesitan de las experiencias vividas por otros , aprender a alimentar sus vidas con dominio propio, aprender de sus errores y también de los errores de otros. No nos mostremos como personas espiritualmente correctas e intachables dejemos que los jóvenes vean que también hemos cometido errores pero con la ayuda y el perdón que Dios nos da, hemos podido seguir adelante y nos ha servido para llegar a ser lo que hoy somos sólo por la gracia de Dios a nuestras vidas, necesitan ver lideres preocupados en su bienestar, animándoles en oración, en palabra, ver lideres comprometidos con la obra de Dios y preocupados por ellos.

¿Haremos nuestra parte para ayudarlos a cumplir la misión de Cristo?