Al igual que al formar un equipo de fútbol se necesitan personas (jugadores) con técnicas y habilidades que se puedan complementar de la mejor forma dentro del campo de juego, ocupando cada uno de ellos una posición especifica. Dios nos eligió y nos escogió sabiendo cada uno de nuestros dones y talentos. El fue quien nos creo con esos dones y talentos (Efesios 4:11) para que nos podamos distribuir en el campo de la mejor forma (Efesios 4:12).
Ya que todos tenemos distintos dones al ocuparlos en unidad en cada actividad que realizamos logramos un equipo perfecto (Efesios 4:13) donde el entrenador y tecnico o sea el que mueve las piezas es Dios. Y así como cada entrenador prepara a sus jugadores ya sea en la semana o en la pretemporada Dios desea que nos preparemos con oracion y la palabra, y entremos en esas pretemporadas espirituales como lo son los retiros, los tiempos de ayuno y de escuchar la voz de Dios que nos van fortaleciendo (Efesios 4:14-16).
Dios nos escogió y nos llamo a formar parte de su equipo (1 Pedro 2:9-10), pero somos nosotros los que escogemos si prepararnos o no, para estar dentro de la nomina titular o si solamente preferimos irnos a sentar a la banca a mirar lo que sucede dentro del campo. Muchas veces es tan poca nuestra relación con el entrenador y tan nula nuestra preparación que a pesar de ser pueblo escogido no alcanzamos ni siquiera a estar entre los seleccionados para llevar a cabo el trabajo. Solo vamos a alentar al estadio espiritual y otras con dificultad alentamos desde nuestros hogares (Mateo 22:14). Dios quiere una participacion activa en el trabajo, que logremos unir cada uno de los distintos talentos y dones y nos unamos a trabajar mezclando cada uno de ellos de la forma correcta.
Nuestro entrenador (Dios) nos guiara y ayudara a mover cada una de las piezas en su tiempo, para lograr un partido espiritual perfecto donde podamos salir vencedores por medio de aquel que nos amo (Romanos 8:37) y que nos sigue amando por la eternidad.
Cuando Dios escogió su equipo, lo escogió para ganar, jamas para perder. Declarate vencedor en las manos de Dios
De este modo, los servidores de Dios estarán completamente entrenados y preparados para hacer el bien.
2 Timoteo 3:17
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